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EPILOGO

Epílogo Memorándum de CRUEL Fecha: 27/01/232; hora: 22:45. Para: Mis asociados. De: Ava Paige, ministra. Re: OPINIÓN SOBRE LAS PRUEBAS DEL LABERINTO, Grupo A Según los cálculos, creo que todos coincidimos en que las pruebas han sido un éxito. Veinte supervivientes, todos bien cualificados para nuestro propósito. Las respuestas a las Variables han sido satisfactorias y alentadoras. El asesinato del niño y el «rescate» han resultado ser un valioso final. Necesitábamos impactar sus sistemas, ver sus reacciones. Sinceramente, me sorprende que al final, después de todo, hayamos podido reunir tal número de chicos que nunca llegaron a rendirse. Por extraño que parezca, verles así, el hecho de que piensen que todo va bien ha sido lo que más me ha costado observar. Pero no hay tiempo para lamentaciones. Por el bien de nuestra gente, seguiremos adelante. Sé que tengo mi propia opinión respecto a quién escoger como líder, pero me abstengo de compartirla en este momento para no infl...

60 61 y final 62

Capítulo 60 Finalmente, volvió a meterlo todo en su corazón y guardó la dolorosa oleada de sufrimiento. En el Claro, Chuck se había convertido para él en un símbolo, en una señal de que podían arreglar el mundo. Dormir en camas. Un beso de buenas noches. Desayunar beicon y huevos e ir a un colegio de verdad. Ser felices. Pero ahora Chuck ya no estaba. Y su cuerpo fláccido, al que todavía se aferraba Thomas, parecía un frío talismán que no sólo le decía que aquel futuro optimista nunca iba a suceder, sino que la vida nunca había sido de aquel modo. Que incluso a pesar de la huida, les esperaban unos días deprimentes. Una vida de dolor. Los recuerdos que volvían a su memoria eran muy vagos, pero no flotaba nada bueno entre toda aquella porquería. Thomas recogió el dolor y lo encerró en algún sitio de su interior. Lo hizo por Teresa, por Newt y por Minho. Fuera cual fuera la oscuridad que les aguardaba, estarían juntos, y en aquel instante eso era todo lo que importaba. Solt...

57-59

Capítulo 57 Un frío glacial atravesó la piel de Thomas al entrar en el Agujero de los Laceradores, comenzando desde los dedos de los pies hasta subirle por todo el cuerpo, como si hubiera saltado a una superficie plana de agua helada. El mundo se hizo aún más oscuro a su alrededor cuando aterrizó en un suelo resbaladizo y, luego, salió disparado, cayéndose hacia atrás, en los brazos de Teresa. Chuck y ella le ayudaron a recuperar el equilibrio. Era un milagro que Thomas no le hubiera sacado un ojo a alguien con su lanza. El Agujero de los Laceradores habría estado más oscuro que boca de lobo si no hubiese sido por la iluminación de la linterna de Teresa. Mientras Thomas se orientaba, se dio cuenta de que se hallaban en un cilindro de piedra de tres metros de alto. Estaba mojado, cubierto de un aceite brillante y mugriento, y se extendía delante de ellos varios kilómetros hasta desaparecer en la oscuridad. Thomas se asomó por el Agujero a través del que habían entrado. Parecí...

54-56

Capítulo 54 Justo antes del momento en que solían cerrarse las puertas, Fritanga preparó la última comida, que les daría fuerzas aquella noche. El ambiente entre los clarianos mientras cenaban no podía haber sido más sombrío o lleno de temor. Thomas estaba sentado al lado de Chuck y, distraídamente, iba picando de su plato. —Y… Thomas —dijo el chico mientras engullía una gran cucharada de puré de patatas—, ¿a mí por qué me pusieron este apodo? Thomas no pudo evitar sacudir la cabeza. Allí estaban, a punto de embarcarse en probablemente la misión más arriesgada de sus vidas, y Chuck tenía curiosidad por saber de dónde venía su apodo. —No lo sé. ¿Darwin, tal vez? El tío que descubrió lo de la evolución. —Me apuesto lo que quieras a que nadie le ha llamado «tío» antes —Chuck se metió otra cucharada en la boca y, por lo visto, creyó que era el mejor momento para hablar, incluso con la boca llena—. ¿Sabes?, no estoy tan asustado. Bueno, las últimas noches, sentado en la Hacienda...

51-53

Capítulo 51 Alby se levantó tan deprisa que la silla se cayó hacia atrás. Sus ojos inyectados en sangre destacaban en contraste con el vendaje blanco de su frente. Dio dos pasos hacia delante antes de detenerse, como si estuviera a punto de atacar a Thomas. —Eres un fuco idiota —dijo, fulminando a Thomas con la mirada— o un traidor. ¿Cómo vamos a confiar en ti, si ayudaste a diseñar este sitio? ¡Si nos pusiste aquí! Si no podemos con un lacerador en nuestro propio terreno, mucho menos vamos a luchar contra toda una horda en su agujerito. ¿Qué pretendes? Thomas se sintió furioso. —¿Qué pretendo? ¡Nada! ¿Por qué iba a inventarme todo esto? Los brazos de Alby se tensaron con los puños apretados. —Por lo que sabemos, te enviaron para que nos mataran a todos. ¿Por qué íbamos a confiar en ti? Thomas se quedó con la vista fija, sin dar crédito a lo que oía. —Alby, ¿tienes un problema de memoria a corto plazo? Arriesgué mi vida para salvarte en el Laberinto. ¡Estarías muerto si n...